LAS LICITACIONES EN LA TRANSICIóN ENERGéTICA DE AMéRICA LATINA

En toda América Latina, las licitaciones y las subastas han sido un mecanismo especialmente popular para impulsar el desarrollo de las energías renovables.

Pero las comunidades que podrían beneficiarse de proyectos locales de energía renovable a menudo son excluidas, dice Maximiliano Proaño. La distinción entre una subasta y una oferta es que el último formato tiene en cuenta otras cuestiones además de los cálculos de precios puros al adjudicar un contrato. Sin embargo, el auge de la licitación ha excluido en gran medida a los actores de pequeña escala, incluidas las cooperativas, las comunidades, los pueblos indígenas, los municipios, las pequeñas empresas y los agricultores. Entonces, ¿por qué debería ser deseable la participación de estos actores en proyectos de energía renovable en toda América Latina? El reciente informe de REN21 " Ofertas de energía renovable y poder comunitario [Em]: América Latina y el Caribe" nos da algunas razones por las cuales los proyectos de energía comunitaria son deseables: "Las fuentes de energía renovables, con su naturaleza intrínsecamente distribuida, modularidad y adaptabilidad, ofrecen nuevas vías para la participación de la comunidad en el ámbito de la energía. Los proyectos de energía renovable impulsados ​​por la comunidad por lo general involucran a residentes locales donde (dependiendo de la estructura) pueden poseer, participar o controlar la producción y / o el uso de energía sostenible. Normalmente, la mayoría de los beneficios directos de los proyectos se distribuyen localmente. También es importante la protección de la identidad social y cultural y la relación fortalecida entre las comunidades y sus tierras. Los proyectos locales desarrollados reducen la dependencia de un número limitado de productores de energía, una distribución más amplia de los activos y la influencia dentro del sistema de energía. También aumenta la resiliencia económica de los miembros de la comunidad a través de fuentes de ingresos diversificadas ". Actualmente, las licitaciones en América Latina se utilizan principalmente en el sector eléctrico, y los adjudicatarios suelen recibir acuerdos de compra de energía a largo plazo (PPA). Los elementos considerados en el diseño de las ofertas incluyen aspectos tales como las tecnologías, las garantías, la capacidad (MW) y la energía (MWh), y la confiabilidad del suministro. Los gobiernos han estado impulsando las licitaciones y las subastas principalmente porque, a diferencia de las tarifas de alimentación, éstas limitan la cantidad de energías renovables que se utilizarán y evitan en gran medida el riesgo de un despliegue excesivo. Además, las ofertas, así como las tarifas de alimentación, brindan certidumbre en los ingresos de ingresos a largo plazo, lo que hace que los proyectos sean financiables. Las subastas también pueden diseñarse para obtener una cantidad específica de electricidad (o capacidad para construir) a un precio de ejercicio. Los esquemas de adquisición renovables también se pueden diseñar con un presupuesto fijo, lo que permite que el mercado determine la cantidad. Mientras que en Europa las licitaciones tienden a complementar e integrar elementos de diseño de otros instrumentos de política de energía renovable, como tarifas de alimentación, medición neta y generación distribuida, en América Latina esto no sucede. Hoy, 12 países latinoamericanos están aplicando mecanismos de licitación o subasta: Argentina, Belice, Brasil, Chile, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Perú y Uruguay. De estos países, solo unos pocos han producido cambios significativos. En 2013, México inició una importante reforma energética y los mercados de energía se abrieron a los actores privados. Como resultado, de las tres primeras licitaciones entre 2015-2017, 70 proyectos debían desarrollarse y 67 de ellos tenían que provenir de fuentes de energía limpia. La cuarta licitación está actualmente en curso y tiene una producción estimada de 13,000 MW en 2021. Las licitaciones se firman por 15-20 años y son tecnológicamente neutrales, aunque están destinadas principalmente a fuentes de energía limpia de acuerdo con la Ley de la Industria Eléctrica de México (principalmente renovables). y cogeneración eficiente). Cuando en 2012 la energía generada a partir de fuentes renovables fue solo del 4%, con los últimos proyectos adjudicados, este porcentaje aumentará al 11%. Sin embargo, la desaprobación de la población a la reforma ha sido una mayoría. Principales licitaciones de energía renovable en América Latina y el Caribe, 2006-2017 (Ver adjunto) Fuente: REN21, 2017. Ofertas de energía renovable y poder comunitario [Em]: América Latina y el Caribe (París: Secretaría REN21). En América Latina, el gran crecimiento de las energías renovables en los últimos años se ha logrado a través de subastas y licitaciones casi sin incentivos para la generación de personas o de la comunidad. Sin embargo, hay algunos ejemplos en Argentina y la República Dominicana donde la legislación facilita el rendimiento de la energía de la comunidad. En Bolivia, Colombia y Costa Rica, existen algunas políticas para impulsar las cooperativas. Costa Rica, por ejemplo, tiene una vieja historia cooperativa. Hoy en día existen cuatro cooperativas eléctricas rurales: COOPELESCA RL, COOPESANTOS RL, COOPEGUANACASTE RL, COOPEALFARORUIZ RL En 1989, fundaron una nueva cooperativa: el Consorcio Nacional de Empresas Eléctricas de Costa Rica RL (CONELÉCTRICAS RL). Las membresías de cada cooperativa difieren entre 5.000 y 10.000. El Instituto Nacional de Promoción de Cooperativas (Infocoop) proporciona créditos para proyectos de energía renovable por parte de cooperativas, y el Instituto Nacional de Electricidad (ICE), una empresa pública y una importante empresa de energía, tiene acuerdos de servicios con cooperativas eléctricas rurales para permitir su operación en áreas exclusivas. En general, estas cuatro cooperativas son responsables del 9% de la distribución nacional y del 6% de la generación eléctrica costarricense. En Argentina, las cooperativas de energía se remontan a la década de 1990 y ya cubren el 16 por ciento del mercado nacional de electricidad. Según cifras de la Federación Argentina de Cooperativas y Electricidad y otros Servicios Públicos, existen alrededor de 500 cooperativas eléctricas con más de un millón de miembros que casi todos se enfocan en la distribución de electricidad. En 2016, el gobierno de la provincia norteña de Santa Fe creó el llamado Programa de Prosumidores, que financia a los ciudadanos que pasan de ser solo consumidores, a generar electricidad vendiendo sus excedentes a la red. En conclusión, uno podría decir que los países de América Latina necesitan una serie de incentivos para proyectos de energía renovable de pequeña y mediana escala. Políticas que ayudarían a incluir tarifas de alimentación, medición neta y una promoción activa de las cooperativas de energía. Además, las ofertas deben modificarse para favorecer una diversidad de actores y proyectos de energía renovable impulsados ​​por la comunidad. Estos pueden luego contratar la electricidad más barata a partir de fuentes de energía renovables, mientras que al mismo tiempo promueven la participación de un conjunto diverso de actores. Las energías renovables a gran escala son un buen comienzo, pero todos deberían poder participar en la transición energética (Foto de Abengoa Solar, CC BY 1.0 )

Informe

/images/221/ren21-1.png?1533797188






Quieres ser Partner?

Llevamos muchos años brindando medianas y grandes empresas a tener éxito en el mundo digital. Durante estos años, compañías globales confían en nuestros programas, plataformas, webs y actualización de programación y contenidos. Si su empresa basa su actividad en el desarrollo y captación de Clientes, u otro tipo de servicios digitales escribanos a : bepartner@ahorroenergetico.net

¡ÚNETE A NOSOTROS!

Súmate a un equipo profesional, dinámico y desafiante.


Contacto

+54 11 5368 5861

+34 911 236 064

informacion@ahorroenergetico.net